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jueves, 18 de marzo de 2010

San Agustín – La Ciudad de Dios

san agustin - la ciudad de dios Escrito entre el año 412 y 426, La Ciudad de Dios, es una de las obras máxima de San Agustín de Hipona, fue una profunda expresión de la filosofía cristiana sobre el gobierno y la historia. Se escribió como respuesta a una línea de argumentación que surgió poco después del saqueo de Roma, en el año 410. Algunos filósofos paganos afirmaron que las dificultades de Roma se derivaban del reconocimiento oficial del cristianismo por parte del estado romano, y a causa del abandono de los antiguos y tradicionales dioses. Agustín argumenté que los problemas de Roma comenzaron mucho antes de que el cristianismo surgiera en el imperio. En La ciudad de Dios, San Agustín teorizó sobre las relaciones ideales entre dos tipos de sociedades que han existido a través del tiempo: la Ciudad de Dios y la Ciudad del mundo.

Para quienes amen a Dios, la principal lealtad debería ser para con la Ciudad de Dios, cuya ubicación final está en el reino celestial. La sociedad terrenal siempre será insegura y sujeta a cambios, debido a la naturaleza degradada del ser humano y su inclinación al pecado. Sin embargo, la Ciudad del mundo aún era necesaria, dado que era obligación de los gobernantes frenar los instintos depravados de los humanos pecadores, así como mantener la paz, la cual los cristianos necesitaban para vivir en el mundo. Por lo tanto, Agustín dio por sentado que el gobierno y la autoridad secular eran necesarios para la búsqueda de la verdadera vida cristiana sobre la Tierra; al plantear esto, proveyó una justificación para la autoridad política secular, la cual desempeñaría un importante papel en el pensamiento medieval.

San Agustín fue también decisivo para establecer los puntos de vista de la iglesia cristiana respecto al deseo sexual. Gran parte de los primeros cristianos concebía el celibato o la absoluta abstinencia de toda actividad sexual como el camino más seguro a la santidad. Agustín también pensaba que los cristianos deberían repudiar el sexo; pero mantenía que muchos cristianos eran incapaces de hacerlo. Para ellos, el matrimonio era una adecuada alternativa, pero bajo el supuesto de que el sexo entre un hombre y una mujer, incluso dentro del matrimonio, debía servir a un propósito: la procreación de hijos. Se reservaba a la clerecía la defensa del ideal supremo del celibato.

 

 

Introducción de Francisco Montes de Oca.

Libro 1--La devastación de Roma no fue castigo de los dioses debido al cristianismo

Libro 2--La degradación de Roma antes de Cristo

Libro 3--Calamidades de Roma antes de Cristo

Libro 4--La grandeza de Roma es don de Dios

Libro 5--El Hado y la providencia Divina

Libro 6--Teología mítica y Civil de Varrón

Libro 7--Los Dioses Selectos de la Teología Civil

Libro 8--">Dioses de la teología natural de Varrón

Libro 9--Cristo, Impetrador de la vida eterna

Libro 10--El culto del Verdadero Dios

Libro 11--Principio de las dos ciudades entre los ángeles

Libro 12--Bondad y Malicia de los Angeles. Creación del hombre

Libro 13--La muerte, pena del pecado de Adán

Libro 14--El desorden de las pasiones, pena del pecado

Libro 15--Principio De Las Dos Ciudades En La Tierra

Libro 16--Las dos ciudades: desde Noé hasta los profetas

Libro 17--La ciudad de Dios hasta Cristo

Libro 18--La ciudad terrena hasta el fin del mundo

Libro 19--Fines de las dos ciudades

Libro 20--El juicio final

Libro 21--El infierno, fin de la ciudad terrena

Libro 22--El cielo, fin de la ciudad de Dios

 

Link Descarga Clica Aquí….

 

San Agustín – La Ciudad de Dios
Libros Católicos - San Agustín – La Ciudad de Dios

1 comentario:

Anónimo dijo...

Les agradecería enviarme el capitulo 30 del Libro XXII, para agregarlo a una traducción al castellano en la cual estoy trabajando. Con esta información, les ruego me den los detalles que puedo mencionar como "Fuente".
Gracias de antemano.
Elsa Antoniades
dantoniades@bluewin.ch

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